sábado, 16 de abril de 2016

Reflexión escrita por Theresa Fuchs

YOUTUBE: “Yo soy uno más. Notas a contratiempo”

                                   
“Yo no me siento diferente, porque yo soy uno más.”
– Rafael Calderón Almendros




En este documental un chico llamado Rafa con síndrome de Down cuenta su historia sobre sus tratamientos en una escuela ordinaria y sobre como hizo sus sueños realidad.

Según la ley, Rafa debería suspender debido a sus exámenes desastrosos. A consecuencia de ello, su familia intenta oponer, porque quieren que asista a un centro específico. Rafa menciona, en el vídeo, que no suspenden a nadie en el colegio, solo a uno: a él. Y esto no es justo dado que el estudia mucho y entiende que tiene derecho a estudiar allí.
La familia y Rafa se resiste contra la suspensión de Rafa escribiendo a diferentes organismos públicos como al Defensor del Pueblo o a la Inspección de Málaga. Además, inician una recogida de firmas de gente que apoyaba a Rafa y a su causa. Según un hombre que habla en el vídeo, la actividad más efectiva es el informe psicopedagógico.

Además, algunos de sus profesores intentan defender a Rafa para que él pueda aprender y ser educado como los demás alumnos. ¿Por qué? Porque es una persona y tiene derecho a tener las mismas posibilidades que los demás.

Rafa escribe un artículo en una revista en el que explica como se siente por aquel proceso de exclusión. En él cuenta que le duele mucho saber que los profesores ya no quieren ayudarle como a los demás a causa de que él no logra resultados buenos en los exámenes debido a su discapacidad. A consecuencia de esto, sufre mucho por sentirse excluido.
La consecuencia final de este tratamiento por parte del colegio fue que Rafa ya no quería estudiar, se sentía vacío y sin ganas de aprender.

Pero, finalmente logra quedarse en esa escuela y consigue aprobar secundaria. Algunos profesores dicen en el vídeo que Rafa ha aprobado estupendamente en algunas asignaturas por estudiar e interesarse tanto. Además de esto, Rafa recibió un premio de alumno distinguido.
Continuó con sus estudios en el Conservatorio Profesional de Música y se convirtió en la primera persona con síndrome de Down de España que consiguió la carrera profesional de música.
Según Rafa, lo más importante en toda la vida es asumir las dificultades que se ponen en el camino.
Él mismo sabe que tiene una discapacidad y que estudia y aprende más lentamente que otros.

Con diez años empezó a practicar música, ahora, toca la trompeta en el Conservatorio Manuel Carra de Málaga, y, así, consiguió haver su sueño realidad.

La música tiene la capacidad de incluir a todos, se trata de una comunidad unida y que vive de sus miembros "Una orquesta es como mijitas. Cada mijita es necesaria para conseguir una meta.”
En esta orquesta Rafa se siente muy cómodo, logrando algo muy importante para él, conseguir abrirse camino en una sociedad difícil.
Es un ejemplo perfecto para demostrar que tener una discapacidad no significa renunciar a los sueños, sino luchar para conseguirlos, porque con apoyo de todos todo es posible. Este logro abre las puertas para otras personas con discapacidad. Hay que acabar con los estereotipos, ya que contradicen la realidad. La realidad de la discapacidad no es una discapacidad fisiológica ni biológica, sino es social y cultural.

La familia trata a Rafa como a cualquier otro hijo. Para ellos no es diferente por tener una discapacidad, sino una persona normal con muchas cualidades y, por ello, no quieren poner límites a sus metas. 

A Rafa le ha pasado muchas veces que alguien le comentase que no podría ser capaz de superar ciertas barreras por su discapacidad, pero él, supo no escuchcar a estar personas y apoyarse en los que realmente le querían, entendían y apoyaban.

Según mi opinión, hay una frase de Rafa sobre la que hay que reflexionar, “Los profesores deberían echarme una mano, ayudándome en serio, cueste lo que cueste, canse lo que canse".
Nosotros, como futuros profesores, tenemos que tomar siempre en consideración la igualdad de derechos de nuestros alumnos. Debemos tratarlos según sus propias necesidades ya que todos son únicos, pero no debemos diferenciar entre personas con discapacidad y sin discapacidad. En un centro del aprendizaje no estamos nosotros, los profesores, sino cada alumno como individuo. Además, debemos creer en nuestros alumnos, decirles que son capaces de superar barreras o límites. Esto es la clave del triunfo; la clave que posibilita una vida llena de éxito y felicidad. 




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